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El rechazo de la ampliación del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) dejó en evidencia una cruda realidad para los sectores más desposeídos. Se trata de la falta de suelos urbanizables para la construcción de viviendas con precios menores a las UF 1.000, una de las principales razones con que el gobierno argumentó la aprobación del nuevo plan regulador que buscaba incorporar un poco más de 9 mil hectáreas al suelo urbano de Santiago, exigiendo que un 8% de este suelo sea destinado para la construcción de viviendas sociales.
El presidente de Covip, la asociación gremial que reúne a las principales cooperativas y fundaciones destinadas a la solución de viviendas sociales, Ramón Santelices, precisó que desde mediados de los '90 que vienen advirtiendo de esta necesidad, sin que aún se les entregue una solución viable.
-¿Cómo ve el rechazo a la ampliación del plan regulador? ¿Efectivamente complica la disponibilidad de suelos para viviendas sociales?
-La no tramitación de la modificación 100, sí produce problemas. La falta de suelo para este tipo de vivienda, para menos de UF 1.000, la venimos haciendo ver a los ministros de Vivienda desde 1997, cuando nosotros planteamos que la disponibilidad de suelos urbanos para desarrollar proyectos urbanos adecuados estaba agotada en la Región Metropolitana (RM) y eso se ha ido agravando, porque no hay suelo urbano.
-¿Jamás se dio una solución?
-Se implementó el artículo 55 de la Ley General de Urbanismo y Construcción, que prohibe la edificación fuera del radio urbano, pero se estableció una excepción para la construcción de viviendas subsidiadas, que no supere las UF 1.000, que esté dentro de la planificación comunal y que cuente con factibilidad sanitaria y eso se aplicó en todas las regiones, excepto en la RM. Se dictó la circular 41 que suspendía la aplicación de este artículo, porque iba a haber una modificación estructural de todo el plan regulador y se nos dijo que en un año esto iba a estar listo y eso no sucedió.
-¿Y cómo han enfrentado esta falta de suelo frente a la creciente demanda de este tipo de viviendas?
-En este momento la situación es caótica, porque lo que podemos construir son en los terrenos urbanos que seguimos teniendo. La última modificación al plan regulador de la RM que se hizo en la zona de Melipillla, incorporó 6 mil héctareas de suelo urbano y, de esos, ninguna se puede usar, porque no cuentan con factibilidad sanitaria. Estos territorios no corresponden a la operación de ninguna empresa sanitaria. Hoy día no hay suelo urbano para el 60% de la población.
-Pero la ampliación del PRMS, ¿entregaba un solución para la vivienda social?
-Pero no era ideal, era bastante mala, porque si bien se estableció un mínimo de 8% para vivienda social, se exigía un mínimo de 60 hectáreas para poder hacer un loteo. Eso significa construir una población de 5 mil viviendas, en un solo conjunto y, además, supone congelar una inversión durante muchísimo tiempo.No podemos construir 5 mil viviendas en una sola operación, eso es ilógico. Además, las exigencias de área verde externa que se pedía a estos loteos también encarecerían, notablemente, el valor de la vivienda. No se le pueda pedir a la vivienda social que supla la deficiencia de área verde de 200 años de existencia de Santiago, no es congruente.
-¿Cuál es el valor que hoy día se puede encontrar para vivienda social?
-En la RM el metro cuadrado se puede comprar a UF 1,3, pero eso no permite construir viviendas de las más baratas, con eso se está dejando fuera a una serie de requerimientos sociales. Para un 40% de la población no hay suelo urbano en precios razonables. Para el segmento de menos de UF 1.000 el valor del suelo no debiera superar las UF 0,8.
- Pero en los Zoduc, ¿hoy se puede desarrollar vivienda social?
-Hoy día los Zoduc que tienen la obligación de disponer del 6% del suelo, han dispuesto de ese suelo en el último lugar del Zoduc, a tres kilómetros del centro de los proyectos.
De los Zoduc que existen, excepcionalmente, habrán algunas viviendas sociales construidas, pero, en la generalidad, no lo están y los Zoduc llevan varios años funcionando. |